Luis María Bruno
Ante las primeras sudestadas y bajas temperaturas de esta temporada y ya a mediados de mayo, decidimos realizar nuestra primera visita a los juncales del Bravo, hasta el momento las aguas color chocolate y la inestabilidad de las aguas, con pronunciadas bajantes, nos daban un panorama no muy alentador.
Cruzando información con cuanto amigo pescador encontrábamos, todos nos decían el pejerrey esta pero no come, el agua turbia no le deja ver la carnada, algunos llegaron a colocar hasta tres mojarras por anzuelo para lograr una media docena de pejes, por otra parte llamamos a la señora Pocha de la hostería don Mario en el Naranjo y me contaba la verdad Luís María, de acá salen embarcaciones con dos y tres pescadores en cada una, el que mas trajo hasta el momento fueron cinco pejerreyes, con estos datos tampoco se justificaba una salida al río Uruguay.
Pronosticando una salida con una media docena de capturas fue que con Nico y Sergio preparamos todo para emprender el primer intento al pejerrey en aguas del Paraná Bravo.
El día Sábado amaneció nublado y frío, con un pronostico de pocas capturas no madrugamos demasiado y emprendimos nuestro viaje desde Campana hasta el Guazú a las siete y media de la mañana, nuestra primer parada ya tradicional fue en la Estación del pescador a metros de peaje Zarate Brazo Largo de nuestro amigo Tono Ciliberti, donde nos proveímos de dos bolsas de mojarras, una vez en la guardería del recreo Keidel Ramón nos acercó a nuestra embarcación el Potoca´s, en el cual todavía no habíamos recambiado algunos elementos de pesca de fondo por las de flote, una vez con todo preparado y motor en marcha lenta salimos aguas abajo con una navegación mas que placentera sin vientos ni marejada, pero el frío de la mañana se hacia sentir como en todo comienzo de temporada, en unos treinta minutos de navegación nos encontramos a pocos metros del inicio del juncal largo frente al Alférez Nelson Page, apagamos el motor y nos dejamos llevar a camalote mientras preparábamos nuestros equipos, estábamos en este tema y dos canoas nos cruzaron por delante y por detrás colocando mas de quinientos metros de mallas del tipo sardineras, las cuales en un extremo tienen atadas a un gran bidón o tambor y por el otro extremo lo llevan de tiro con las canoas, realmente no tienen prejuicio por nada pero al ver que tome la cámara y comencé a filmar desaparecieron de escena.
Nuestra primer camaloteada en el juncal del Bravo nos rindió unas diez piezas de muy buen porte, rondando de los 35 a los 42 centímetros, realmente muy vigorosas y peleadoras, tomaban con mucha decisión las carnadas, al finalizar esta pasada decidimos probar aguas abajo unos mil metros donde se encuentra la zona conocida como de los chanchos, debido a los corrales de cría de cerdos que se encontraban antiguamente en el lugar, un sector donde siempre que el pique de pejes estuvo muy remiso nos rindió y muy bien, acondicionamos nuestras carnadas por carnadas frescas y nos largamos al garete terminando esta pasada sin respuesta de pique alguno, ya había comenzado a soplar el viento y esto nos obligaba a llevar la embarcación a remos de lo contrario en pocos minutos apreciamos en la costa de enfrente.
Al encontrarnos a poco de llegar a la boca del Gutiérrez y el Bravo otra de la buenas zonas, decidimos llegar hasta allí y probar suerte siempre pensando que cuanto mas aguas abajo mas íbamos a encontrar el pique, pero otra vez nos encontramos con un pique nulo en esta zona, por otra parte otras embarcaciones que se encontraban en el lugar no acusaban pique alguno, sin mas motor en marcha remontamos el bravo para copiar nuevamente la primer gareteada del día desde la punta del juncal, nuestra decisión no fue errada, en nuestra primer pasada logramos otra docena de buenas capturas, aunque un tanto entremezcladas con pejes de los 25 a los 37 centímetros, entre las capturas registramos algunas compuestas por chafalote o pez perro, dientudos, mandubí y varias palometas que destrozaron nuestras líneas, al terminar esta pasada llegando a la boca del arroyo las piedras, remontábamos nuevamente por afuera el bravo y nos volvíamos a largar a camalote, es la acción típica que se utiliza para este tipo de pesca cuando se encuentra el cardumen en el Guazú o el Bravo, pero siempre teniendo la precaución de remontar el río lo mas afuera posible de donde después se va a pasar camalotenado.
En el transcurso de nuestras gareteadas varias embarcaciones nos copiaron por momento logrando un par de piezas, pero con la dificultad de no poseer remos o de ser embarcaciones muy grandes las cuales eran arrastradas por el viento hacia el centro del río, en realidad en este día el pique estaba a no mas de unos diez metros afuera de los juncales.
Nuestra jornada termino las 16:00 hs. Donde todavía teníamos luz y piques, pero ya con una buena pesca que rondo los 54 pejerreyes de entre 25 y 42 centímetros y una media docena de mandubí, decidimos dar por concluida esta jornada en la cual salimos a buscar una media docena de pejerreyes.
Los equipos utilizados fueron cañas de cuatro metros diez de grafito, reeles frontales chicos con capacidad para unos cien metros de multifilamento, las boyas color verde limón fueron las mas rendidoras y la mayoría de las capturas se registraron a no mas de unos 12 o 15 centímetros de profundidad, encarnado exclusivamente con mojarras.
Agradecemos en esta salida a la Estación del pescador Por las carnadas, al Recreo Keidel por la guardería y bajada de lanchas y a Sergio y Nico por la compañía.
Ante las primeras sudestadas y bajas temperaturas de esta temporada y ya a mediados de mayo, decidimos realizar nuestra primera visita a los juncales del Bravo, hasta el momento las aguas color chocolate y la inestabilidad de las aguas, con pronunciadas bajantes, nos daban un panorama no muy alentador.
Cruzando información con cuanto amigo pescador encontrábamos, todos nos decían el pejerrey esta pero no come, el agua turbia no le deja ver la carnada, algunos llegaron a colocar hasta tres mojarras por anzuelo para lograr una media docena de pejes, por otra parte llamamos a la señora Pocha de la hostería don Mario en el Naranjo y me contaba la verdad Luís María, de acá salen embarcaciones con dos y tres pescadores en cada una, el que mas trajo hasta el momento fueron cinco pejerreyes, con estos datos tampoco se justificaba una salida al río Uruguay.
Pronosticando una salida con una media docena de capturas fue que con Nico y Sergio preparamos todo para emprender el primer intento al pejerrey en aguas del Paraná Bravo.El día Sábado amaneció nublado y frío, con un pronostico de pocas capturas no madrugamos demasiado y emprendimos nuestro viaje desde Campana hasta el Guazú a las siete y media de la mañana, nuestra primer parada ya tradicional fue en la Estación del pescador a metros de peaje Zarate Brazo Largo de nuestro amigo Tono Ciliberti, donde nos proveímos de dos bolsas de mojarras, una vez en la guardería del recreo Keidel Ramón nos acercó a nuestra embarcación el Potoca´s, en el cual todavía no habíamos recambiado algunos elementos de pesca de fondo por las de flote, una vez con todo preparado y motor en marcha lenta salimos aguas abajo con una navegación mas que placentera sin vientos ni marejada, pero el frío de la mañana se hacia sentir como en todo comienzo de temporada, en unos treinta minutos de navegación nos encontramos a pocos metros del inicio del juncal largo frente al Alférez Nelson Page, apagamos el motor y nos dejamos llevar a camalote mientras preparábamos nuestros equipos, estábamos en este tema y dos canoas nos cruzaron por delante y por detrás colocando mas de quinientos metros de mallas del tipo sardineras, las cuales en un extremo tienen atadas a un gran bidón o tambor y por el otro extremo lo llevan de tiro con las canoas, realmente no tienen prejuicio por nada pero al ver que tome la cámara y comencé a filmar desaparecieron de escena.
Nuestra primer camaloteada en el juncal del Bravo nos rindió unas diez piezas de muy buen porte, rondando de los 35 a los 42 centímetros, realmente muy vigorosas y peleadoras, tomaban con mucha decisión las carnadas, al finalizar esta pasada decidimos probar aguas abajo unos mil metros donde se encuentra la zona conocida como de los chanchos, debido a los corrales de cría de cerdos que se encontraban antiguamente en el lugar, un sector donde siempre que el pique de pejes estuvo muy remiso nos rindió y muy bien, acondicionamos nuestras carnadas por carnadas frescas y nos largamos al garete terminando esta pasada sin respuesta de pique alguno, ya había comenzado a soplar el viento y esto nos obligaba a llevar la embarcación a remos de lo contrario en pocos minutos apreciamos en la costa de enfrente.
Al encontrarnos a poco de llegar a la boca del Gutiérrez y el Bravo otra de la buenas zonas, decidimos llegar hasta allí y probar suerte siempre pensando que cuanto mas aguas abajo mas íbamos a encontrar el pique, pero otra vez nos encontramos con un pique nulo en esta zona, por otra parte otras embarcaciones que se encontraban en el lugar no acusaban pique alguno, sin mas motor en marcha remontamos el bravo para copiar nuevamente la primer gareteada del día desde la punta del juncal, nuestra decisión no fue errada, en nuestra primer pasada logramos otra docena de buenas capturas, aunque un tanto entremezcladas con pejes de los 25 a los 37 centímetros, entre las capturas registramos algunas compuestas por chafalote o pez perro, dientudos, mandubí y varias palometas que destrozaron nuestras líneas, al terminar esta pasada llegando a la boca del arroyo las piedras, remontábamos nuevamente por afuera el bravo y nos volvíamos a largar a camalote, es la acción típica que se utiliza para este tipo de pesca cuando se encuentra el cardumen en el Guazú o el Bravo, pero siempre teniendo la precaución de remontar el río lo mas afuera posible de donde después se va a pasar camalotenado.
En el transcurso de nuestras gareteadas varias embarcaciones nos copiaron por momento logrando un par de piezas, pero con la dificultad de no poseer remos o de ser embarcaciones muy grandes las cuales eran arrastradas por el viento hacia el centro del río, en realidad en este día el pique estaba a no mas de unos diez metros afuera de los juncales.
Nuestra jornada termino las 16:00 hs. Donde todavía teníamos luz y piques, pero ya con una buena pesca que rondo los 54 pejerreyes de entre 25 y 42 centímetros y una media docena de mandubí, decidimos dar por concluida esta jornada en la cual salimos a buscar una media docena de pejerreyes.
Los equipos utilizados fueron cañas de cuatro metros diez de grafito, reeles frontales chicos con capacidad para unos cien metros de multifilamento, las boyas color verde limón fueron las mas rendidoras y la mayoría de las capturas se registraron a no mas de unos 12 o 15 centímetros de profundidad, encarnado exclusivamente con mojarras.Agradecemos en esta salida a la Estación del pescador Por las carnadas, al Recreo Keidel por la guardería y bajada de lanchas y a Sergio y Nico por la compañía.


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