Luis María Bruno
Invitados como todas las temporadas por Ariel de los mellizos, salimos desde Campana con Sergio muy temprano para Berisso, donde nos embarcaríamos con rumbo a la boya HillStone en el Río de la plata, lugar de donde se están pescando excelentes matungos.
Nuestro viaje desde Campana hasta Berisso nos demando algo mas de dos horas por estar la autopista cerrada por la niebla, de todas formas es uno de los pocos pesqueros que visitamos saliendo y llegando prácticamente con camino asfaltado, al llegar a la zona de la marina nos encontramos con que ahora los pescadores tienen que cruzar el puente y entrar por el camino de enfrente a la marina, con un camino recientemente asfaltado y un lugar muy bueno además de seguro para estacionar, aunque ahora se pague vale la pena, de este lado la marina armo un embarcadero y se coloco también un baño químico, realmente algo que los pescadores se merecían.Al emprender nuestro viaje nuestra primer parada de rigor fue como es de costumbre el Prefectura isla Monte Santiago donde todas las embarcaciones realizan el rol de salida, pero como no todo es perfecto y menos en la pesca, con Ariel ya veníamos viendo y comentando la ausencia completa de viento, cosa que para la pesca del pejerrey en el río de la plata no es favorable, los 20 kilómetros hasta la boya HillStone los realizamos sin mayores sobresaltos con un río casi por completo planchado.
Una vez en posición Ariel preparo las anclas de capa y nosotros nuestros equipos, compuestos por cañas telescópicas de cuatro metros, reeles frontales cargados con multifilamento, las boyas elegidas en esta oportunidad fueron del tipo tramposas y en colores naranja y verde limón, con anzuelos numero 3 para que de esta manera el peje no salga como decimos tragado y si es pequeño lo puedamos devolver, las carnadas como siempre mojarras vivas y saladas.
La jornada dio comienzo y los primeros piques se dieron después de varios minutos, con portes que promediaron entre los treinta y treinticinco centímetros, realmente la falta de viento supeditaba muchísimo los piques, si hasta creo que podíamos pescar tranquilamente sin anclas de capa.En el transcurso de esta jornada Ariel y los demás guías se comunicaban por radio comentando la casi total ausencia de pique en todo el pesquero, siendo que el día anterior se había pescado normalmente entre unas cuarenta y cincuenta piezas por embarcación.
Sin pensarlo demasiado con Sergio comenzamos a realizar nuestros primeros cambios, colocando brazoladas mas largas, cambiando de boyas para que se alejen mas rápido de la embarcación, colocando más de una mojarra por anzuelo, en definitiva no nos quedamos quietos trabajando en busca de los pejes, pero en realidad como solemos decir nosotros no embocamos el día, el pique siguió siendo muy remiso durante toda la jornada, dándose esporádicamente alguna captura, especialmente cuando paresia querer levantarse una suave brisa que en cierta forma erizaba el agua y ayudaba en el movimiento de nuestras boyas, tal es así que casi la mayoría de las capturas se dieron muy alejadas de la embarcación entre los ochenta y hasta los ciento veinte metros, ocasionalmente metimos algunas mas cerca.
A todo esto llego el momento del regreso y el Plata seguía inmóvil por la ausencia de viento, cerramos esta jornada con una veintena de piezas entre cinco pescadores, lo que se puede destacar es que en realidad los portes fueron buenos, no pudimos realizar ninguna captura destacable, pero tenemos conocimiento por colegas nuestros que, se están dando pejerreyes de mas de un kilo de peso y que también las jornadas realizadas son muy cuantitativas.Nuevamente tenemos que decir que la pesca tiene estas cosas y siempre da revancha, debe ser por eso que nos gusta tanto.


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